¿Sientes que la vida es pesada y peligrosa? Quizás creciste con una crianza aprehensiva

Si últimamente te percibes irritable, con poca paciencia y con la sensación de que todo a tu alrededor es una carga, vale la pena detenerse a mirar qué hay detrás de ese enojo.

En la consulta me encuentro con personas convencidas de que la vida es pesada, de que el mundo es peligroso y de que los demás son una amenaza. Cada situación cotidiana la viven en alerta permanente como si cada una fuera una batalla.

Esta forma de percibir la realidad puede estar relacionada, al menos en parte, con una crianza aprehensiva.

Cuando la protección se convierte en temor

Los padres que cuidan y protegen desde la aprehensión, es decir, desde la preocupación excesiva y el temor constante a que ocurra algo malo, transmiten sin darse cuenta un mensaje de fondo: lo de afuera es peligroso.

Y “lo de afuera” es mucho más que la calle. Es el mundo, la vida, las distintas situaciones y escenarios que una persona tendrá que vivir y enfrentar a lo largo de su historia. Si de niños aprendimos que cada paso afuera implica un riesgo, es comprensible que de adultos sigamos viviendo como una lucha permanente.

Ese estado de alerta cansa, y muchas veces aparece como irritabilidad, enojo o una sensación de agobio que parece no tener una causa clara.

Mirar el origen para poder soltarlo

Si te identificas con estas experiencias, pregúntate: ¿esta sensación de peligro nace de lo que realmente vivo hoy o es algo que aprendí hace mucho tiempo?

Acercarte a un psicólogo y animarte a iniciar un proceso terapéutico puede ayudarte a explorar si tuviste una crianza aprehensiva y cómo ha influido en tu manera de ver el mundo. Es un trabajo pausado, pero muy valioso, para liberarte de miedos que quizás nunca fueron tuyos y empezar a vivir con más confianza y tranquilidad.

Soy Fernando Aylwin, psicólogo y constelador familiar