¿Sientes rabia hacia tu papá? Pasan los años y ese sentimiento puede seguir presente en tu vida, incluso cuando las situaciones que lo originaron quedaron atrás. Si te sientes así, no eres la única persona que experimenta esta emoción. La rabia hacia el padre puede ser difícil de procesar, especialmente cuando está vinculada a experiencias dolorosas que aún tienen significado para ti.
Quizás recuerdas situaciones en las que no actuó como esperabas: estuvo ausente, guardó silencio cuando necesitabas su apoyo o se comportó de manera negligente contigo.
Mirar a tu padre únicamente desde esas experiencias puede limitar la comprensión que tienes de él y de lo que viviste. Explorar otras dimensiones de su historia podría ayudarte a ampliar esa perspectiva. Esto no significa que la rabia vaya a desaparecer, pero puede ofrecerte otra manera de relacionarte con lo ocurrido.
Toma conciencia de la historia de tu papá
Te propongo un ejercicio: intenta conocer quién fue tu padre antes de que llegaras al mundo. Si te tuvo a los treinta años, ¿cómo era su vida a esa edad? ¿Qué vivió a los veinte, durante su adolescencia o cuando era niño?
Conocer su historia puede ayudarte a explorar las circunstancias que influyeron en su manera de ser: cómo fue educado, qué aprendió sobre la forma de afrontar los desafíos y los problemas, qué oportunidades tuvo y cómo construyó sus relaciones con otras personas.
Todos, tú, yo y tu padre, hemos vivido circunstancias que pueden influir en nuestra manera de pensar, sentir y relacionarnos. Sin embargo, esas experiencias no determinan por completo quiénes somos ni explican por sí solas todas nuestras decisiones.
Por eso, puede resultar útil averiguar cómo fueron los años de tu papá antes de tu nacimiento. Puedes conversar con familiares, mirar fotografías antiguas o recordar las historias que se contaban en casa. Mientras reconstruyes ese pasado, pregúntate qué puedes descubrir sobre las experiencias que marcaron su vida y de qué manera pudieron influir en su forma de relacionarse contigo.
No siempre encontrarás respuestas claras, y es posible que algunas preguntas queden abiertas. Aun así, conocer otros aspectos de su historia podría ayudarte a comprender mejor el contexto en el que se desarrolló la relación entre ustedes.
Comprender no es justificar
Comprender el pasado de tu padre no borra lo que viviste ni significa que debas restarle importancia al daño que pudiste experimentar. Tampoco te obliga a perdonarlo ni a restablecer una relación con él. Se trata de explorar lo ocurrido desde una perspectiva más amplia, sin negar tus propias vivencias.
Para algunas personas, esta comprensión puede contribuir a disminuir el resentimiento o a encontrar una manera diferente de procesar lo vivido. Para otras, puede despertar nuevas preguntas, emociones difíciles o la necesidad de establecer límites. No existe una única forma de recorrer este camino.
Si te parece posible, puedes comenzar por cambiar la pregunta. En lugar de centrarte únicamente en por qué tu papá actuó de esa manera contigo, también puedes explorar qué experiencias pudieron influir en la persona que llegó a ser.
Si la rabia te genera malestar persistente o afecta tus relaciones y tu bienestar, un proceso psicoterapéutico puede ofrecerte un espacio para explorar esas emociones, comprender cómo te afectan y evaluar qué necesitas para seguir adelante.
Soy Fernando Aylwin, psicólogo y constelador familiar

